Justo cuando hoy se cumple un año de su presentación como jugador del Espanyol, la lesión de Dani Osvaldo se antoja alarmante. Nuevas pruebas confirmaron ayer el primer diagnóstico: rotura prácticamente completa del adductor largo izquierdo. Estará dos meses de baja y pasará por quirófano, lo que lejos de ser peligroso asegurará no alargar más su recuperación. Seguramente, le operará el doctor Ramon Cugat.
En poco tiempo, se ha convertido en uno de los futbolistas más desequilibrantes del campeonato, así como en el indiscutible pichichi perico: lleva siete goles en Liga (igual que el curso pasado) y uno en Copa. Por eso, su ausencia durante una decena de partidos plantea una incógnita en las aspiraciones europeas, colmadas el domingo con un inapelable 4-0 en Cornellà-El Prat. Pero en el Espanyol hay vida más allá de Osvaldo.
Si bien el ítalo-argentino ha marcado el 27 por ciento de los goles -entre Liga y la ya extinta Copa-, la plantilla cuenta con realizadores de garantías. Tal es el caso de Luis García, que ante el Zaragoza constató su momento de esplendor: lleva seis tantos oficiales (dos en cuatro días), el 22 por ciento del equipo. También tiene Osvaldo un relevo natural en Álvaro Vázquez, quien promedia un tanto en Liga cada 183 minutos, tremendo dato, y con la Copa ya ha marcado cuatro.
Osvaldo se lesionó, de manera fortuita, en la primera parte del partido contra el Real Zaragoza después de una jugada de ataque del equipo blanquiazul. Las imágenes son bien elocuentes. Nunca hubo fricción alguna con el central Real Zaragoza, Lanzaro. Osvaldo fue atendido de inmediato por los servicios médicos y fue sustituido por Álvaro Vázquez. Antes de abandonar el terreno de juego, el argentino dejó otro de sus goles, el que abrió la cuenta de la goleada (4-0) al equipo aragonés. Las perspectivas optimistas apuntan que Osvaldo podría volver a jugar en la recta final de la presente Liga. El Espanyol, en principio, no se estaría planteado contratar a sustituto alguno en el mercado invernal salvo sorpresa. Álvaro (ver siguiente página) es el relevo natural. Y junto al joven delantero, la solidaridad del grupo en las tareas del gol. Osvaldo, pichichi perico (7 goles) debe pensar ahora en recuperarse sin prisas
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