Solventados los últimos flecos pendientes entre clubs desde hacía algunos días, Manchester City y Barça consumaron el traspaso más cuantioso en la historia de las arcas del club azulgrana.
El club inglés ya puede alardear de tener en sus filas a su anhelado Touré Yayá mientras en las oficinas del Camp Nou pueden presumir de estar a punto de ingresar 30 millones de euros de forma directa y, muy probablemente, 2 millones más en concepto de variables más que asequibles en una temporada normal -partidos jugados, clasificación para la Champions League y títulos
La operación estaba cantada. El representante del marfileño, Dmitri Seluk, había adelantado el acuerdo de forma reiterada en sus continuas apariciones en la prensa y hace sólo 48 horas el director general corporativo azulgrana, Joan Oliver, confesaba que “las negociaciones están muy maduras”. Sólo faltaba el anuncio final y resolver algunas cuestiones formales. El Barça hará caja a lo grande y antes del 30 de junio.
En estos momentos, los servicios jurídicos de ambos clubs trabajan a marchas forzadas redactando toda la documentación pertinente. Y es que las negociaciones se han acelerado tras la decepcionante actuación de Costa de Marfil en el Mundial de Sudáfrica. A falta de un partido para concluir la primera fase, es más que probable que el próximo fin de semana, Touré Yayá esté en condiciones de coger el avión privado del City para viajar hacia Inglaterra y someterse a la pertinente revisión médica en Manchester. Entonces sí será el momento de hacer oficial el traspaso más caro en la historia del Barça.
El acuerdo entre clubs está cerrado, pero todo queda supeditado a que los galenos den el visto bueno final. Se trata de un simple trámite habitual en todas las transacciones. El City tiene prisa ya que la contratación del jugador supone un reclamo importante para el nuevo proyecto deportivo. Touré Yaya ha sido uno de los negocios más redondos realizado por el Barça en el capítulo de inversiones en futbolistas.
Si a nivel deportivo su rendimiento ha sido más que satisfactorio –en sus tres temporadas ha logrado siete títulos y ha sido pieza básica en el esquema de juego de Guardiola-, en la parcela económica su rentabilidad ha sido brutal si comparamos su llegada y su salida. En su día, el Barça tuvo que desembolsar 9.5 millones de euros para hacerse con sus servicios.
Es cierto que se contemplaron en la operación unos bonus de 500.000 euros adicionales por título logrado y por acceso a la Champions League. En total, vistos los éxitos en las últimas campañas, el club azulgrana ha desembolsado un montante global de 11.5 millones de euros. Si ahora el Manchester City ha cerrado la contratación previo pago de 30 millones de euros, las cuentas del club acabarán por registrar una plusvalía de 18.5 millones. Atendiendo a la historia más reciente, pocos futbolistas han sido tan rentables a nivel deportivo y económico.
Desde la salida del holandés Van Bommel, ningún jugador de la primera plantilla había solicitado ser traspasado. El centrocampista marfileño ha roto esta pequeña norma. El africano quiere más minutos de juego, le encanta el fútbol que se practica en la Premier y, además, en las filas del City se reencontrará con su hermano Kolo, un dato que ha sido determinante para que el jugador no haya forzado la máquina en otras negociaciones con clubs ingleses.
La historia futbolística es de lo más caprichosa y no tiene memoria. Hace casi un año, el 26 de junio del 2009, Touré Yaya firmaba su ampliación y mejora de contrato con el Barça. Era otra época, el club hacía justicia a las prestaciones del futbolista y el marfileño poco menos que juraba amor eterno a la entidad mientras confirmaba sus notables progresos en el estudio del catalán. Doce meses después, tras pasar con discreción por Sudáfrica, está a un paso de recalar en el Manchester City.
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