Posiblemente la gran diferencia entre el Barça de Pep Guardiola y los de etapas anteriores radique no sólo en el gusto por el balón, sino también en la asfixiante presión en la medular que permite recuperar balones sin solución de continuidad. Para ello, el técnico apuesta por un jugador como Seydou Keita, capaz de bregar sin parar ni un minuto, y por un pivote defensivo, ya sea Sergio Busquets (1,89) o Touré Yaya (1,87), aunque también han jugado juntos varias veces.
Por ello, Pep no quiere que la posible salida de Touré deje el centro del campo blaugrana huérfano de altura y pretende el fichaje de un jugador de condiciones físicas semejantes a la del marfileño.
Con este objetivo marcado por el técnico, los franceses Moussa Sissoko (Toulouse) y Alou Diarra (Girondins de Burdeos) se ajustan a lo que busca la secretaría técnica del Barça, aunque son dos opciones muy diferentes por los ocho años de edad que los separan.
Diarra (1,90 metros) cumplirá 29 años el 15 de junio, ha sido 29 veces internacional con Francia y disputará el Mundial, aunque ha abandonado la concentración para solucionar un problema personal. Podría salir del Girondins por algo menos de 10 millones.
Mientras, Sissoko (1,87 y 83 kilos) tiene 20 años y es una de las grandes promesas del fútbol galo, aunque el Toulouse pediría una cantidad cercana a los 15 millones de euros.
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