Hace unos meses, el ´Chori´ Domínguez suspiraba para que bajara la persiana de la temporada y así comenzar con ilusiones renovadas el curso actual. No le quedaba gasolina tras llegar agotado de Rusia a finales de diciembre, las lesiones y las decisiones técnicas de Unai Emery no le estaban permitiendo dar su mejor versión, la que se recogía en los DVD´s enviados por sus agentes a los mejores clubes de Europa para cerrar un nuevo contrato, ya que el suyo expiraba a finales de 2009. El Valencia no dudó en ficharle tras verle varios partidos en directo, pero pasan los meses y su mejor cara continúa sin llegar. ¿Qué ocurre con el Chori? La rodilla izquierda no le responde como quiere y sigue siendo su quebradero de cabeza. Lo de borrón y cuenta nueva de una temporada a otra no va con el argentino, cuyas molestias en la articulación de su pierna izquierda le fastidiaron el pasado curso y no le permiten iniciar el ejercicio actual como uno más.
Avanza y se frena, acumula varios partidos y la rodilla izquierda vuelve a emitir señales de alarma. Tranquilo nunca está, el cuerpo técnico tampoco, que ya planea su primer partido oficial de la temporada sin él. ¿Es víctima del mal de ojo de un brujo? El 5 de marzo se le diagnosticó una distensión en el ligamento lateral izquierdo de su rodilla izquierda. Unos días después, el día 14, volvió para jugar infiltrado y recayó, diagnosticándole una meniscitis. Dos semanas después volvió a jugar. Encadenaba participaciones sin mucha exigencia de minutos, pero en el curso actual, tras volver a disputar unos minutos en el primer amistoso de la pretemporada —el 25 de julio— ante el Al Hilal, volvió a sentir molestias en el tendón rotuliano, obligándole a parar hasta ahora. Todas las molestias tienen un origen común: la rodilla izquierda. Avanza y se le hincha. Algo va mal. El argentino se desplazó la pasada temporada a Barcelona varias veces para visitar al especialista Ramón Cugat, había que diagnosticar con exactitud si se trata de una tendinitis o sufre un desgaste en la rótula, lesión de mayor gravedad y que requiere un tratamiento distinto.
Y así, el cuerpo técnico acaba por desesperarse, al no poder contar con él cuando todos los indicios indicaban que en el ejercicio actual iba a tener un papel principal. Su regreso al grupo no está fijado, más después de comprobar cómo el pasado sábado empezó a tocar balón y la rodilla izquierda volvió a inflamarse. Todo es una cuestión de tiempo, cada cuerpo es distinto, pero lo cierto es que la rodilla izquierda del Chori se está quejando desde marzo y nadie consigue calmarla.
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