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Cuando Pep Guardiola expresa públicamente que el rendimiento de Villa y su relevancia en el equipo va más allá de los goles, lo hace probablemente amparado en sus sensaciones futbolísticas, pero también en una serie de datos que retratan que la incidencia del `Guaje¿ en el Barça está a la altura de sus mejores años en el Valencia y que en varios aspectos supera a la del año pasado, ya como jugador del Barça.
Sus porcentajes de remates, por ejemplo, se sitúan en un disparo cada 22 minutos, una cifra que en la práctica calca la de sus dos temporadas anteriores (cada 21 minutos en el Valencia y cada 23 el año pasado).
De todos sus remates, el 50 por ciento va entre los tres palos, y el 15,5 por ciento acaban en gol. El año pasado, sin ir más lejos, el 12,5 de sus intentos acabó en gol y el 48 por ciento de sus remates fueron a portería. En su mejor año como valencianista, su porcentaje fue ligeramente superior (19,6 por ciento de acierto goleador).
El año pasado, estrelló siete balones en los palos, una maldición que no le impidió firmar una buena temporada, culminada con su extraordinario gol en Wembley, y de momento este año todavía no ha chocado contra la madera.
Villa cerró el curso pasado con 22 goles y 4.085 minutos en Liga, Copa y Champions, un promedio de un gol cada 185 minutos. Este año, sin embargo, promedia un gol cada 169 minutos de juego (1.354 minutos en las tres grandes competiciones).
Con nueve goles en el global de la temporada, Villa está repitiendo prácticamente punto por punto sus estadísticas del año pasado a estas alturas. Por estas fechas, y tras su doblete ante el Real Madrid, quizá en su mejor actuación como blaugrana, Villa sumaba diez goles, aunque había sido más veces titular.
En su faceta como asistente, el delantero asturiano ya ha `regalado¿ dos goles a sus compañeros en el tramo inicial de la presente temporada, por los seis que dio en el global del curso pasado.
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